REGRESO A CLASES REACTIVA MICROECONOMÍAS
Todas las escuelas tienen al menos una persona que vende fuera, lo que sirve para solventar gastos del hogar o individuales; cientos de familias dependen también de estos pequeños comercios
Por: Miguel Ángel Lara
El regreso de niños y adolescentes a las escuelas de Tlaxcala para el ciclo escolar 2026-2027, no solo reactivó el transporte público, las papelerías y los lugares donde se ofrecen servicios de internet, sino que también reactivó pequeños negocios que son el sustento de cientos de personas.
En todas las escuelas hay, por lo menos, una persona que vende algún producto fuera de estas, y cuyas ganancias sirvan para solventar algunos gastos del hogar o personales; los casos más exitosos han servido para sostener a familias enteras o pagar la educación de los hijos.
Vender dulces, frutas, agua, helados e incluso juguetes fuera de las escuelas, en la vía pública, es una forma de apoyar a la economía familiar y que, al igual que los negocios establecidos, sus ventas dependen de la temporada escolar.
Aunque se considera parte del comercio informal y su regulación depende de los ayuntamientos, hasta ahora pocos son los que han optado por tender un padrón de las personas que se dedican a esa actividad.
Alondra y Hortensia, vendedoras de dulces en Zacatelco, explicaron que por sí solo este trabajo no es rentable, sino que tienen que combinarlo con una fuente de ingresos principal, pero no descartaron que las ganancias sí son un apoyo para sus gastos.
“No vendemos mucho, nos llevamos entre 100 y 200 pesos al día, a veces solo 100, a veces los 200, no es fijo porque los niños no consumen dulces todos los días, pero sí, lo que ganamos a la semana, unos 500 o 700 pesos de lunes a viernes pues sí nos sirven para las deudas”, dijeron.
Ese dinero, señalaron, les ayuda para pagar la luz, el gas, el internet de la casa, o para comprarles algo a sus hijos, tomando en cuenta que ellas, una madre soltera y la otra casada, tienen un trabajo en el que el sueldo es justo y que, con la venta de dulces ya les alcanza un poco más.
“Pues trabajamos, tenemos nuestro trabajo, pero el sueldo es apenas para comer, entonces lo que venimos a ganar aquí en la escuela pues ya nos da oportunidad de tener un dinero extra y pagar o comprar otras cosas”, coincidieron.
Por su parte, María Concepción, una mujer de 63 años, argumentó que vender fruta fuera de una escuela es una manera de desestresarse, ella trabajó hasta hace unos años, pero no pudo jubilarse y ahora su puesto de fruta es una forma de mantenerse activa; ella es apoyada económicamente por su hijo.
“Pero hay personas que viven de esto, es su único ingreso, no es mucho ni es seguro, y es ahí donde la situación es diferente”, expresó.
De tal modo que el comercio informal fuera de las escuelas es, también, una parte fundamental para las familias porque, ya sea para tener ingresos extras, para mantenerse activo o como único ingreso, mueve la economía de los hogares.
