OpiniónPORTADA

Ni para bien, ni para mal, la policía de la capital…

  • Además de no atender la inseguridad en las colonias, tampoco se presentan cuando hay reportes de broncas, ya tiene nuevo director, pero eso no será suficiente

Sucede que ni para bien, ni para mal, actúa la policía de la capital de Tlaxcala, obviamente dirigida por el alcalde con los sueños y el ego más grandes del mundo, que compensan otros defectos, Jorge Corichi Fragoso, y como ejemplo tomaremos la denuncia ciudadana que nos hizo llegar un habitante de la comunidad de Acuitlapilco en donde nos explicó que más de una hora tuvieron que esperar y al final nunca llegó una unidad de la dirección de seguridad.

Sucede que la noche del sábado ocurrió un percance vial en el que se vieron involucrados un automovilista y un motociclista, este último con todas las desventajas debido al vehículo que conducía, y que derivó en la retención del primero, jaloneos y golpes por parte de algunos vecinos.

Pese a que la situación se tornó un tanto violenta, los elementos de la dirección de seguridad pública prefirieron no actuar y no llegaron.

Sobre la carretera Tlaxcala-Puebla y en la intersección con una calle un motociclista resultó lesionado, los vecinos solicitaron una ambulancia paro también la intervención de la policía para mediar la situación, pues ya había intercambio de palabras y los golpes estaban por llegar cuando el presunto responsable intentó escapar.

Los vecinos cerraron la carretera con una camioneta impidiendo que el hombre al volante se fugara, le quitaron las llaves del coche, lo bajaron, lo golpearon a él y a su esposa y había riesgo de que pudieran castigarlo más.

Las autoridades fueron alertadas a través de llamadas telefónicas al 911 y directamente a la línea de la dirección de seguridad municipal, pero en ningún momento atendieron los reportes.

¿Qué pasó? Probablemente a la policía de Corichi no le gusta involucrarse en conflictos a menos que se tomen la fotografía para hacer saber que están haciendo su trabajo, o quizás no habría dinero de por medio, o quizás simplemente minimizaron la situación y le dejaron el trabajo a quien quisiera hacerse cargo.

Lo cierto es que, durante la espera de una patrulla, por la carretera pasó de largo una de las unidades nuevas, de esas que renta el presidente municipal, pero no se detuvo; los oficiales prefirieron continuar seguramente en su “importante” labor, que ni siquiera asomaron la cabeza para observar por qué había un hombre sometido, un automóvil y una motocicleta accidentados y una camioneta a mitad del camino.

Minutos después una segunda patrulla municipal se vio pasar en sentido contrario y sucedió lo mismo, no se detuvo para nada.

Bueno, así es como opera la policía municipal, sin atender los reportes, sin atender el llamado ciudadano y sin preocuparse por lo que pasa en las calles, esperando que el orden y la seguridad lleguen a los capitalinos con solo pasearse en sus patrullas, recalco, rentadas y de mala calidad.