Los chamaquearon…

  • Desde la última semana de diciembre los reclamos por el alza al costo del pasaje en el transporte público han sido una constante, pero parte de la culpa la tienen quienes autorizaron tarifas tan altas, afectando al consumidor final

Miguel Ángel Lara

“Chamaqueadas” resultaron las autoridades de movilidad en Tlaxcala, por el incremento a la tarifa del transporte público, pues claramente se vio que quienes se llevaron la mejor parte no fueron los usuarios, sino los propios empresarios y concesionarios.

 Y es que, si el objetivo era llegar a una negociación equilibrada en la que tanto ciudadanos como transportistas se vieran beneficiados, esto no se logró, porque ahora y desde la última semana de diciembre, cuando se aprobó el aumento, no han cesado las quejas en contra de quienes abusan y sigue abusando en el cobro del pasaje.

Con una perspectiva más realista podemos decir que el error no estuvo en autorizar el peso de incremento, ni el recorrido mínimo de seis kilómetros, más bien quien terminó por echar todo abajo fue quien dijo “sí” al aumento de 35 centavos por kilómetro adicional, y te decimos por qué.

En 2017, año en que autorizó el aumento del pasaje a 7 pesos, la entonces Secretaría de Comunicaciones y transportes del estado (SECTE) fijó la cuota en 10 centavos por cada kilómetro adicional a partir del kilómetro 6, es decir, para el kilómetro 7 de distancia apenas se pagaban 10 centavos más.

A los transportistas no les era factible cobrar 10 centavos debido al poco flujo de monedas de esa denominación, tampoco 20 ni 30 centavos, por lo que redondeaban el precio al inmediato inferior o superior, es decir, en lugar de cobrar siete pesos con 10 o 20 centavos cobraban solo los 7 pesos.

En caso contrario, cuando se trataba de cobrar 30 o 40 centavos lo redondeaban al inmediato superior, es decir, 50 centavos, arriesgándose a los reclamos del “por qué si la otra combi me cobró menos”. Lo mismo pasaba con los 60, 70, 80 y 90 centavos.

Ahora, con la nueva tarifa, los transportistas no redondean el costo hacia abajo, sino hacia arriba, y en lugar de cobrar los 35 centavos por kilómetro, terminan cobrando 50 centavos más, y solo cada 3 kilómetros pueden cobrar un peso, aparte de que con la tarifa anterior se necesitaba un recorrido de 10 kilómetros extras para cobrar otro peso, ahora solo bastan 3 kilómetros.

Por eso tu tarifa de pasaje no aumentó un peso como lo creías, o más bien como se pensó que iba a ser después de la autorización, sino que, en algunos casos, el golpe al bolsillo fue de dos pesos o más de un día para otro.

La intención de los empresarios siempre fue sacar el mayor provecho y lo lograron, ahora que la Secretaría de Movilidad y transporte quiere ajustar las tarifas y meter en cintura a los abusivos por las constantes quejas, de todos modos, les sigue conviniendo, pues desde el inicio el acuerdo fue un precio alto.