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TRASCENDIDOS

*Con permiso 

Por segunda ocasión, comerciantes de Texmelucan llegaron a Mazatecochco y se instalaron para vender ropa toda la noche, solo que esta vez trascendió que ya tenían permiso.

Presuntamente ligados al grupo que pretendía impedir la toma de protesta del nuevo alcalde y, sin dar a conocer quién firmó el permiso para que pudieran instalarse, ya no se preocuparon por que fueran desalojados, por el contrario, invitaron a los vecinos para que llegaran a comprar con toda confianza, asegurando que habría medidas de sanidad.

Protección civil del estado informó incluso que enviaron brigadas para repartir tres mil cubrebocas y gel antibacterial entre clientes y vendedores que, debido a la emergencia sanitaria, ahora desarrollan su actividad en territorio tlaxcalteca.

Mientras las autoridades callaron ante la llegada de quienes se instalaban en Texmelucan y que fueron invitados por comerciantes oriundos de aquel lugar, ahora resulta que en todo momento se respetaron las restricciones sanitarias.

Sólo que se les olvidó que semanas antes de consentir a los tianguistas en Mazatecochco, estos mismos trataron de instalarse en Villalta, municipio de Tepetitla, y con la Guardia Nacional y el ejército les dijeron que “disculpe usted, pero no se puede”.

*Te lo cambio…

Seis toneladas de cemento fue lo que costó la libertad (y la vida) de dos jóvenes en Guadalupe Ixcotla, Chiautempan, luego de que trascendió que los atraparon robando en un domicilio.

Eran cuatro, pero dos lograron escapar, los que se quedaron tuvieron que pagar los daños, aunque al final el trueque no les favoreció, pues terminaron perdiendo más por creer que eran los súper villanos.

Además de golpearlos y quemar la camioneta y la motocicleta en la que supuestamente viajaban, tuvieron que pagar la “fianza” que, según sus captores, servirá para hacer obras que beneficien a la comunidad.

En la región de las faldas de la Malinche, atrapar ladrones y luego utilizarlos como moneda de cambio es común; si llegan a capturar a algún sospechoso comienzan a planear qué les hace falta para negociar su liberación. Pavimentación de calles, obras de drenaje y algunas otras se han financiado a través de esa causa.

No importa que sean vecinos o conocidos, todos son juzgados y sentenciados por el pueblo aunque, si el delito es mayor y desde su punto de vista “no alcanzan fianza”, seguramente terminarán en linchamiento.