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Por primera vez en 360 años, no bajara la Virgen de Ocotlán a calles de Tlaxcala

En esta ocasión piden a la feligresía no adornar las calles y a las peregrinaciones no asistir al templo

Por primera vez en casi 360 años la Virgen de Ocotlán no bajará en este mes de mayo a calles de Tlaxcala.

Las cientos de personas que los visitan el templo hoy tendrán que aguardar un año para celebrar a la madre de Jesús, misma que apareciera ante el indio Juan Diego hace 479 años.

La devoción y fe que desbordan por la virgen que hace casi 500 años acabara con una epidemia de viruela, ahora le ruegan los católicos tlaxcaltecas a que termine con esta pandemia del Covid-19 que se ha propagado por el mundo entero y que a su paso ha dejado cientos de pérdidas humanas.

Este año las calles de la ciudad no lucirán de color azul y blanco, tampoco las familias asistirán a dar gracias por un año más de vida y tampoco se podrán observar vendedores ambulantes que anualmente se instalan fuera del templo de Ocotlán para ofertar artículos religiosos de comida o pan fiesta.

En un comunicado que emitiera la Diócesis de Tlaxcala fue claro al referir que solicitaban a la comunidad sacerdotal a las comunidades de vida consagrada, sociedades de caballeros, la sociedad de andas, la sociedad del palio, laicos y fieles, peregrinos y sociedad en general que las procesiones que tradicionalmente se realizan el primer lunes en la comunidad de Ocotlán, y la del tercer lunes en las calles de la Ciudad de Tlaxcala, así como las festividades de coronación, quedan suspendidas por este 2020.

Exhortaron a que a los peregrinos que año con año los acompañan en estas festividades, que no hagan el viaje que acostumbran para participar en la procesión y en la fiesta.

Asimismo solicitaron a la feligresía en general a pedir con mucho fervor “para que Nuestra Madre Santísima, interceda por el mundo entero que está sufriendo debido a los contagios del coronavirus”.

Ella que se apareció a Juan Diego en 1576, movida por la aflicción y sufrimiento por la epidemia de granos (viruela) de los habitantes estas tierras y nos dejó el agua para que por este medio Dios les concediera la salud.

Pidámosle que ruegue, suplique a su amado Hijo Jesús, que tiene el poder para sanar a los enfermos; que sane y aleje del mundo entero este mal.