Estado

Gasta en tamales, pero no puede emplacar sus patrullas

  • A casi dos semanas de que en la capital el alcalde entregó 21 vehículos desechables para seguridad, hasta hoy circulan sin placas y sin permiso provisional; sigue pendiente transparentar los recursos

En un festival que muy pocos disfrutaron, porque a muy pocos les interesó, y en tamales, el presidente municipal de Tlaxcala Jorge Corichi, gastó parte del presupuesto de la demarcación, dejando los temas importantes de lado, como regularizar y emplacar las patrullas desechables que está rentando.

Y es que, a casi dos semanas de que anunciara la disposición, más no la entrega ni adquisición de 21 vehículos destinados para la seguridad, los automóviles y camionetas continúan circulando sin placas ni permiso provisional de circulación, lo que constituye una falta clara al propio reglamento que los policías pretenden hacer cumplir.

Lo anterior ha causado molestias entre la ciudadanía, ya que consideran que las patrullas no deben circular sin placas o permisos provisionales, pues eso, además de no generar confianza entre los tlaxcaltecas, se presta a decir que ni siquiera la ley cumple con los reglamentos de rigor.

El pasado 20 de septiembre, Jorge Corichi dio a conocer la entrega de 21 unidades nuevas para la dirección de seguridad pública, pero todo se trató de una farsa, ya que ni son del ayuntamiento ni cumplen con las características que se requieren para un vehículo de este tipo, además de que no fue clara la manera en que se hizo el contrato por la renta.

La empresa “TACSA” en sus redes sociales aceptó haber sido la elegida para las modificaciones, pero sin que quedara clara la licitación y sin tener información sobre los concursantes; para el 15 de septiembre ya se tenían listas las nuevas unidades.

Las camionetas se compraron originalmente en color blanco y TACSA fue la encargada de hacer los cambios, rotulaciones y adaptaciones, pero no son del ayuntamiento de Tlaxcala y siguen en la irregularidad.

Como ya es costumbre, Jorge Corichi minimiza los temas pendientes y se le va el tiempo en cumplir caprichos y ocurrencias, como el supuesto festival que organizó el fin de semana para conmemorar la fundación de la capital pero que no estuvo sustentado más que por él y quien le creyó la farsa.