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Despiden a párroco de Tepeyanco, murió de infarto en su iglesia

  • Cientos de católicos se reunieron para darle el último adiós en donde prestaba servicios, luego fue llevado a Huamantla para ser sepultado

Feligreses y miembros de la comunidad católica del templo de San Francisco de Asís, en Tepeyanco, despidieron de manera emotiva al Presbítero Guillermo Aguilar González, quien recientemente y hasta el domingo, día de su muerte, prestó sus servicios a la parroquia.

Cientos de personas se reunieron dentro y fuera del templo para dar el último adiós al sacerdote que, en las últimas semanas, se había convertido en su guía espiritual y responsable de otorgar los Sacramentos a las personas que lo necesitaban, y que, a pesar de su corto tiempo de servicios, se había ganado el respeto de los fieles.

Ayer por la mañana y a solicitud del pueblo, la carroza que transportaba el féretro del párroco Guillermo Aguilar arribó a la iglesia de la cabecera municipal, para que los fiscales, miembros de cofradías, mayordomías y vecinos de la localidad fueran partícipes de la oración para despedir al sacerdote.

Luego de unos minutos y de la homilía de cuerpo presente, los familiares anunciaron que se trasladarían a Huamantla, donde se llevaría a cabo la misa y posteriormente los restos serían depositados en el cementerio de su lugar de origen.

Entre cantos, oraciones y lágrimas el vehículo que llevó los restos mortales de Aguilar González avanzó por la carretera, donde lo acompañaron las personas en señal de respeto hacia el representante del clero en el pueblo.

“Queríamos que aquí se hiciera todo, esta era su parroquia”, dijo una mujer, integrante del grupo de catequesis, al tiempo de comentar que desde el domingo solicitaron al Obispo que las exequias se llevaran a cabo en Tepeyanco, pero él les contestó que todo dependía de la familia.

Y es que, la mañana del domingo, justo antes de celebrar la primera misa del día, el sacerdote fue encontrado inconsciente dentro de la casa parroquial, luego de demorar para sus labores y mientras ya se había llamado a misa con las campanas.

Los servicios de emergencia fueron solicitados, toda vez que el cura no respondía a los estímulos de sus allegados; cuando los paramédicos revisaron sus signos vitales detectaron que ya carecía de estos.

La muerte del párroco fue declarada y el Servicio Médico Forense acudió poco después para realizar el levantamiento del cadáver, en tanto se inició el protocolo para conocer las causas reales del deceso.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) posteriormente informó que la autopsia reveló que Guillermo Aguilar falleció a consecuencia de un infarto, aunque se reveló también que desde hace 20 años padecía diabetes mellitus.

Guillermo González había llegado a Tepeyanco hace escasas 3 semanas, luego de prestar sus servicios en la recién nombrada parroquia de Acuitlapilco, aunque también lo recuerdan por haber dirigidos los templos de Tepetitla y Tlaltepango, San Pablo del Monte, entre otras.