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TLAXCALA DESPIDE A ALFONSO SÁNCHEZ ANAYA

Con un homenaje en Palacio de Gobierno y una misa de cuerpo presente en el Santuario de San José, miembros de la sociedad civil y de la clase política dieron el último adiós al exgobernador; “siempre fue cercano a la gente y apoyó mis locuras”, expresó su esposa

Por: Miguel Ángel Lara

Tlaxcala despidió a Alfonso Abraham Sánchez Anaya, gobernador durante el periodo 1999-2005, y que será recordado como quien encabezó la alternancia política en la entidad, fundador de instituciones públicas e impulsor de infraestructura.

Con un homenaje en el Palacio de Gobierno y una misa de cuerpo presente en el Santuario Diocesano del Señor San José, en la capital, ciudadanos y miembros de organizaciones civiles, así como funcionarios públicos en funciones e integrantes de la estirpe política local, dieron el último adiós al exgobernador.

Su esposa, María del Carmen Ramírez García, lo recordará como un hombre que siempre tuvo cercanía con la gente, apreciado por muchos y con el tiempo suficiente para escuchar a todos; “siempre me apoyó, siempre apoyó todas mis locuras”, dijo en una breve entrevista.

Para su hijo, Alfonso Sánchez García, el exmandatario fue un ejemplo a seguir y heredero de un legado que debe mantenerse.

Por la mañana, cientos de personas se reunieron dentro y fuera del Palacio de Gobierno para los honores de Estado; luego, familiares, amigos, ciudadanos y servidores públicos montaron una guardia junto al féretro que se colocó en el patio del recinto sede del poder ejecutivo. La gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, encabezó la ceremonia.

En punto de las 10:00 horas y entre aplausos, los restos fueron trasladados al Santuario de San José, donde ya lo esperaba el Obispo de Tlaxcala. Julio César Salcedo Aquino, para la homilía por el descanso eterno.

Durante su mensaje, el Obispo tlaxcalteca destacó la trayectoria política y social que Sánchez Anaya brindó durante sus años en el servicio público, refrendando que se trató de un buen hombre, que, así como supo responder a las exigencias de un Tlaxcala que demandaba progreso y bienestar, también tuvo la sensibilidad de escuchar el sentir de los ciudadanos.

Esas características, dijo el sacerdote, deben ser un orgullo para sus seres queridos, quienes en todo momento estuvieron presentes. El Obispo también envió un mensaje, a título personal, de condolencias y de pronta resignación a la familia.

Al término de la celebración religiosa, María del Carmen Ramírez, esposa de Alfonso Sánchez Anaya, sus hijos Daniela y Alfonso, sus nietos y demás familiares, agradecieron el acompañamiento de todos, incluyendo a quienes fueron parte de la administración pública durante el sexenio 1999-2005.

Luego, entre aplausos y flores blancas, el féretro avanzó hacia la salida, para ser depositado dentro de una carroza fúnebre. De acuerdo con la familia, los restos serán cremados para luego ser trasladados al rancho “Toltecapa”, en Tlaxco, donde descansarán en la capilla.

“Mi esposo está sintiendo el cariño de la gente, el que le están demostrando los ciudadanos a quienes entregó toda su capacidad y emociones”, dijo Ramírez García al confirmar que Alfonso Sánchez Anaya falleció por un infarto cerebral el domingo por la mañana.

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