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Señalan presencia de tóxicos cloruro de vinilo y clorobencenos en río Atoyac y Zahuapan

Importante actualizar y mejorar la normatividad para el monitoreo de sustancias tóxicas con impactos directos en la salud, señaló relator especial de la ONU.

Por: Isabel Polvo

Una de las crisis ambientales más críticas en la región de Tlaxcala y Puebla, es la contaminación química de la cuenca Atoyac-Zahuapan. La medición realizada por un especialistas de la UNAM no solo aporta evidencia científica, sino que fundamenta una exigencia legal y de derechos humanos ante organismos internacionales.

Marcos A. Orellana, relator especial sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recalcó que la problemática de la Cuenca del Alto Atoyac (CAA) se debe no solamente a un problema actual o reciente de contaminación, sino que vienen de un abandono de décadas donde el Estado tenía que actuar de manera más robusta para regular las descargas.

El monitoreo realizado por Omar Arellano Aguilar, de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, UNAM, confirmó que el agua que corre por los ríos Atoyac y Zahuapan contiene compuestos orgánicos altamente nocivos como el cloruro de vinilo y clorobencenos con altos índices de peligrosidad, y que cotidianamente pueden encontrarse en diversos puntos de los ríos Atoyac y Zahuapan.

Señaló la necesidad de actualizar y mejorar la normatividad para el monitoreo de sustancias tóxicas que tienen impactos directos en la salud.

Por su parte, Rodrigo Gutiérrez Rivas, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, alertó que esta crisis socioambiental se traduce en violaciones a los derechos humanos a la salud, a la alimentación, al agua y a la vida de la población.

Por ello, solicitó al relator que en su informe subraya la obligación del Estado de prevenir la exposición de la población a las sustancias tóxicas, como la mejor protección de sus derechos humanos.

Desde la perspectiva del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Rodrigo Gutiérrez Rivas señaló que esta contaminación no es solo un problema ecológico, sino una crisis de derechos fundamentales. La presencia de estos tóxicos vulnera el derecho a la Salud y el derecho al agua y alimentación.

“Esta crisis socioambiental se traduce en violaciones a los derechos humanos a la salud, a la alimentación, al agua y a la vida de la población”.

Mencionar que el 18 de marzo se recibió la visita oficial, Marcos A. Orellana, Relator Especial sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), acompañado del Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, A.C. (CFJG), la Coordinadora por un Atoyac con Vida (CAV), la Dimensión del Cuidado Integral de la Creación de la Pastoral Social de la Diócesis de Tlaxcala (DCIC), Académico Interuniversitario de Investigación e Incidencia del Alto Atoyac (GAIIIAA), diversos colectivos y comunidades. “Durante su visita, escuchó aportaciones científicas sobre la situación de la Cuenca del Alto Atoyac (CAA), y los testimonios de madres, juventudes e infancias que han perdido familiares por enfermedades crónico-degenerativas ocasionadas por la contaminación industrial tóxica, que padecen la exposición a tóxicos y la negación del derecho a un futuro pleno”.