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FALLECE SACERDOTE MÁS LONGEVO DE TLAXCALA

El “Padre Plascencia” cumpliría 102 años el próximo mes y dejó de existir este fin de semana; ya vivía retirado desde hace varios años

Por: Miguel Ángel Lara

El sacerdote que por varios años ostentó el título del más longevo de la Diócesis de Tlaxcala, falleció este fin de semana en la ciudad de Apizaco, municipio en el que tuvo su última sede y en donde se mantenía en retiro.

Juan Cruz Plascencia Fonseca, quien ofició su última misa en el templo de Nuestra Señora de El Carmen, de la colonia El Carmen de Apizaco, dejó de existir a la edad de 101 años y a un mes de cumplir 102.

Un mes antes, el 16 de julio, el Padre Plascencia, como lo conocían los devotos católicos, había estado presente en la celebración religiosa de la Virgen de El Carmen; “la Virgen lo recogió”, dijeron algunos fieles al recordar la Bula Sabatina promulgada por el Papa Juan XXII (23) el 3 de marzo de 1322.

En este documento se decretó oficialmente el «privilegio sabatino”: la Virgen María prometió descender al purgatorio el primer sábado después de la muerte de sus devotos para llevar sus almas al cielo.

Tras su deceso, las puertas de la iglesia se mantuvieron abiertas, poco después los restos del sacerdote llegaron a su domicilio y ayer por la mañana fueron trasladados al templo donde cientos de católicos llegaron para darle el último adiós.

Al mediodía, las campanas de la Basílica de la Misericordia, al igual que las de todas las parroquias, capillas y templos católicos de Apizaco se unieron para sonar al mismo tiempo durante una hora, como una forma de rendir homenaje al religioso.

El cuerpo se mantuvo presente en la capilla y será hoy a las 11:00 horas cuando se realice la misa de cuerpo presente para despedir al Padre, luego será llevado a su última morada.

Trascendió que Juan Cruz Plascencia Fonseca será sepultado en la capilla de El Carmen, a la que entregó gran parte de su vida y en la que trabajó, junto con la comunidad, para verla terminada y embellecida.

El Padre Plascencia, nacido en Guadalajara, Jalisco, llegó a la ciudad Apizaco en 1975 como apoyo en la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia para convertirse posteriormente en Párroco de la parroquia de San Miguel, coloquialmente llamado “templo de San Miguelito” en la zona centro de Apizaco.

Fue gestor del predio y fundador de la Parroquia de San Martín de Porres, también fue el primer párroco de ese lugar y tras cumplir su objetivo le solicitó al Obispo de Tlaxcala, Luis Munive y Escobar, que lo dejara pasar sus últimos años en el Templo de El Carmen, el cual embelleció y trabajó por el culto y devoción a la Virgen María.

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