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En tres años, uniforme único no acaba de convencer

Padres de familia aún deciden comprar dos y hasta tres uniformes diferentes, en ocasiones con argumentos inválidos como “porque se ven bonitos de blanco”; no escuchan las opiniones de sus hijos e imponen pese a quejas

A tres años de que la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE) implementó el uniforme único en las escuelas de educación básica y media superior, los padres de familia aún no se han convencido de que este sea una opción única para que sus hijos los lleven a la escuela.

Por diferentes motivos, incluso por aspectos sociales y culturales, los tutores continúan aceptando en las reuniones escolares que se adquieran dos y hasta tres uniformes para cada uno de sus hijos, algunas veces con argumentos poco válidos o hasta absurdos, por ejemplo, que los niños “se ven bonitos” de blanco los lunes.

Otros argumentan que es por disciplina, sin embargo, las autoridades que dictan las reglas de disciplina en las escuelas son las mismas que desde hace tres años dieron la apertura a que los niños y adolescentes lleven un solo uniforme a la escuela, y este no sea formal.

Para este ciclo escolar, el secretario de educación pública en la entidad, Homero Meneses Hernández, dio más flexibilidad al señalar que ni las cuotas escolares ni la calidad de los uniformes deben ser una condicionante para que los niños entren a la escuela, sin embargo, son los mismos padres de familias quienes se ponen trabas al decir que si un niño no lleva el uniforme adecuado para cada día de la semana, el color o hasta el corte de cabello, no se le debe permitir el acceso al salón.

De situaciones como las anteriores es que el titular de la SEPE ha insistido en que los docentes y directores de cada institución educativa no deben inmiscuirse en asuntos que no tengan que ver directamente con el proceso de aprendizaje, y permitir que los padres de familia hagan sus propios acuerdos.

Del mismo modo, ha insistido a los padres de familia ser conscientes de que no todos tienen las mismas posibilidades económicas, y ser flexibles con aquellas familias cuyo poder adquisitivo es menor, y no condicionar el uso de dos o tres uniformes para cada estudiante, sino que, permitir que el uniforme único escolar sustituya incluso a todos los demás.

El uniforme único escolar fue pensado y diseñado para que los niños y adolescentes pudieran convivir todos juntos, y para cerrar la brecha de desigualdad entre las actividades que realizaban las niñas y las que realizaban los niños, y hacerlas todos juntos.

Los padres de familia, en cambio, no han avanzado mucho al decidir por sus hijos qué pueden y qué no pueden hacer durante su receso, principalmente en el caso de las mujeres, puesto que, si una niña prefiere jugar fútbol o prefiere subirse a un columpio o una resbaladilla, seguramente no lo podrá hacer de manera cómoda cuando lleva falda y zapatos, no así con un pants y unos tenis.

Es decir, algunos padres de familia aún no escuchan a sus hijos y terminan por imponerles un uniforme, a pesar de las quejas que existen al utilizar prendas que resultan ser no aptas para ciertas actividades recreativas.