Empresas promueven microeconomías circulares en escuelas
Alumnos entregan latas, botellas y taparroscas a instituciones educativas, las recicladoras recogen lo recolectado y pagan en efectivo o en especie por la cantidad, a su vez esas empresas venden el producto y todos se benefician; aunque este método se aplica desde hace tiempo, el tema cobra auge por la concientización sobre el cuidado del ambiente

Por: Miguel Ángel Lara
Empresas recicladoras promueven, desde hace algunos meses, proyectos de microeconomías circulares en escuelas de educación básica de la entidad, fortaleciendo la cultura del reciclaje y beneficiándose mutuamente a través de acuerdos y convenios de colaboración.
Jardines de niños, primarias y secundarias, principalmente, se han sumado para beneficiar a los negocios que recolectan y venden cartón, latas de aluminio, botellas de plástico, vidrio, metales y otros productos a empresas que los convierten en bienes y artículos de consumo, a cambio de dinero en efectivo o materiales didácticos.
Aunque esta modalidad se ha aplicado desde hace varios años, el tema toma relevancia a través de la concientización de las nuevas generaciones hacia el cuidado del medioambiente, y la puesta en marcha de la Ley de Residuos Sólidos para el Estado de Tlaxcala.
Fabiola, representante de una de estas recicladoras, mencionó que lo primero que hacen es presentar el proyecto ante los directivos y la sociedad de padres de familia, les explican los beneficios mutuos y acuerdan una reunión con los alumnos y sus tutores.
Una vez que todos están enterados de lo que se hará, la recicladora entrega contenedores a la escuela para que ahí se recolecte cartón, plástico y aluminio, principalmente, y para hacerlo más atractivo para los niños se establece un sistema de canje de productos por punto acumulables.
A su vez, se designan artículos o materiales con su valor en puntos, y comienza una competencia por ver quién recolecta más en el menor tiempo para cambiarlo por algún artículo de su interés, ya sea para la educación en e aula o para a escuela en general.
“Por ejemplo, ponemos que cada kilo de papel tiene un valor de un punto, o 5 puntos, depende de la escuela, y entonces decimos: un rompecabezas didáctico tiene un valor de 100 puntos, o un balón cuesta 200 puntos, y así hacemos que los niños compitan por salones o por escuela para llevarse cosas que les servirán”, dijo.
El objetivo, dijo, es que los materiales entregados tengan el mismo valor que los productos reciclables recolectados, es decir, si se entregan 50 kilos de cartón con un valor de 4 pesos por kilo, se podrán llevar un artículo que cueste 200 pesos en el mercado.
De este modo todos se benefician, la escuela o los alumnos pueden comprar con materiales de desperdicio algunos artículos que necesiten y las empresas recicladoras obtienen materiales que luego ellos revenderán, a su vez, los niños aprenden cómo reciclar y hacen conciencia sobre el cuidado del medio ambiente reduciendo la emisión de residuos sólidos a las calles o espacios públicos y que terminan en alcantarillas, ríos, lagunas y el propio océano.
