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El pago de derechos en La Malinche está destinado a conservar y restaurar el ecosistema

  • Es facultad de la Conanp y tiene un costo de 54 pesos por persona por día de visita

La Secretaría de Medio Ambiente (SMA) informa a la ciudadanía que el pago de derechos en el Área Natural Protegida (ANP) La Malinche, es realizado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y estará destinado a la restauración y la conservación del ecosistema, así como los servicios ambientales que nos brindan, tales como el agua, refugio a la fauna silvestre y belleza escénica, entre otras.

El pago ya mencionado se hace en todas las Áreas Naturales Protegidas de carácter federal y tiene fundamento legal en el artículo 198, fracción I Ter de la Ley Federal de Derechos, la cual establece que se pagarán por el uso, gozo o disfrute de los elementos naturales y escénicos de las áreas naturales protegidas, sean terrestres, marinas o insulares.

La cuota es de 54 pesos y se debe realizar en el paraje La Pluma, en el inicio del sendero principal. Con esta cuota, los visitantes recibirán un brazalete, el cual deben de portar durante su estancia en el lugar.

Este mecanismo, además de ser recaudatorio, tiene como función ordenar la actividad turística y ha resultado ser un extraordinario vehículo de educación ambiental y de difusión de las ANP.

Los recursos recaudados apoyan a la operación no básica, el desarrollo de infraestructura, proyectos turísticos sustentables y acciones de vigilancia, primordialmente.

Es importante mencionar que, aquellos que quedan exentos del pago, son los menores de 12 años, personas con alguna discapacidad, adultos con credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), pensionados y jubilados, residentes permanentes del ANP presentando su identificación vigente, además los estudiantes y profesores con credencial vigente tienen un 50 por ciento de descuento.

Las áreas protegidas ofrecen un sinfín de posibilidades para la recreación y esparcimiento, sin olvidar que al visitarlas o hacer uso de ellas, tenemos la responsabilidad de protegerlas para garantizar su permanencia a futuras generaciones.