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DESPIDEN AL PADRE PLASCENCIA EN APIZACO

Fue sepultado en la iglesia de El Carmen, última capilla en la que prestó sus servicios; deja un legado de fe de más de 50 años en Tlaxco y el municipio rielero y más de 75 años de servicio a la Iglesia

Por: Miguel Ángel Lara

Cientos de fieles católicos, amigos y familiares despidieron a Juan Cruz Plascencia Fonseca, el “Padre Plascencia”, luego de su fallecimiento el fin de semana en la ciudad de Apizaco.

Con una emotiva misa de cuerpo presente en la capilla de Nuestra Señora de El Carmen, en la colonia del mismo nombre, el Obispo de Tlaxcala, Julio césar Salcedo Aquino, presbíteros de la Diócesis de Tlaxcala y creyentes, dieron el último adiós al sacerdote que durante más de 50 años condujo la fe y dejó un legado importante en la zona centro y norte de Tlaxcala.

Luego, lo acompañaron a su última morada que estará dentro de la última capilla donde prestó sus servicios y a la que le regaló sus oraciones, pero también a la que, de acuerdo con testimonios de la comunidad, le hizo mejoras para que se convirtiera en un recinto de paz.

En punto de las 11:00 horas la misa de exequias comenzó; ahí se congregaron decenas de personas con el propósito de despedirse del presbítero; luego de la Bendición del Obispo tlaxcalteca el féretro fue trasladado solo unos metros para ser depositado en la cripta que abrieron en el piso y en donde descansarán los restos del sacerdote.

Entre llantos, pero también aplausos y porras, el Padre Plascencia recibió los honores por sus 78 años de servicio, pero también como una forma de honrar sus 101 años de vida que lo convirtieron en el sacerdote más longevo de la Diócesis de Tlaxcala.

El Padre Plascencia, nacido en Guadalajara, Jalisco, llegó a la ciudad Apizaco en 1975 como apoyo en la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia para convertirse posteriormente en Párroco de la parroquia de San Miguel, coloquialmente llamado “templo de San Miguelito” en la zona centro de Apizaco.

Fue gestor del predio y fundador de la Parroquia de San Martín de Porres, también fue el primer párroco de ese lugar y tras cumplir su objetivo le solicitó al Obispo de Tlaxcala, Luis Munive y Escobar, que lo dejara pasar sus últimos años en el Templo de El Carmen, el cual embelleció y trabajó por el culto y devoción a la Virgen María.

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