OpiniónPORTADA

Caiga quien caiga…

  • En dos semanas, dos policías de investigación, cuatro militares y un exagente de la PGJE han caído ante la justicia por actos delictivos; la consigna es no proteger a nadie, pero ¿Habrá repercusiones?

“Caiga quien caiga”, no habrá tolerancia para la delincuencia, es la consigna de la gobernadora de Tlaxcala y parece ser que no solo ella, sino que las dependencias encargadas de la seguridad y la justicia están dispuestas a cumplirla.

Sobre todo, cuando en menos de dos semanas se han detenido y puesto a disposición a varias personas que pertenecen a servicios de seguridad estatales y federales, que no estaban cumpliendo con su trabajo o que tenían doble personalidad, sirviendo a dos bandos.

Dos policías de investigación acusados de extorsión, cuatro elementos militares capturados infraganti por secuestro y un excomandante de la procuraduría también vinculado con un secuestro y aparentemente otros delitos, son la muestra de que en Tlaxcala algo estaba pasando, pero ya no se va a tolerar.

Aunque todo pareciera bonito y que las cosas marchan bien en contra de la delincuencia, es claro que estas personas, ahora detenidos y en el caso de los militares ya vinculados a proceso, no trabajaban solas, así que, las repercusiones seguramente aparecerán y la pregunta entonces sería: ¿cuál es el precio que las autoridades tlaxcaltecas tendrán que pagar por estas capturas?…

Ya lo dijo el alcalde de la capital del crimen, perdón, de Apizaco, ahora con su evento del primer informe de gobierno, cuando a través de su secretario particular solicitó al director de seguridad pública, el expolicía federal Raymundo Fragoso, que era necesario un operativo con la Guardia Nacional y el ejército para mantener la seguridad en torno al informe.

¿Los motivos? Pues el documento expone que derivado de las amenazas que el presidente municipal ha recibido de parte de presuntos grupos delictivos… ¿será cierto?, bueno, algunos también saben victimizarse ante lo que no pueden controlar.

Lo cierto es que sí, así como se ve el escenario, en Tlaxcala hay ganas de frenar la inseguridad y se ha comenzado bien, no cabe duda de que cuando se quiere se puede y que también era cierto que había elementos policiales corruptos, como lo manifestó Max Hernández Pulido, cuando quedó a cargo del despacho de la secretaría de seguridad; recordemos que él insistió en que había que hacer una limpia de policías.

Ahora que llegue el nuevo secretario, ojalá esa limpia se haga realidad. Hubiera sido bueno que fuera elegido el aspirante tlaxcalteca, para ver si desenmascaraba la corrupción, pero confiamos que quien venga continúe con esa misma ideología de cero tolerancia y “caiga quien caiga” se aplique la justicia.