OpiniónPORTADA

¡Ayúdame compadre!

  • Tan así está coludido el alcalde de Tlaltelulco con la delincuencia, que cuando detuvieron a un hombre que llevaba un millón y medio de pesos en un coche y no supo decir de dónde lo había sacado, pidió que lo dejaran llamar al alcalde, quizás él podría aclarar la procedencia del dinero

Dígame usted si esto no parece sacado de una película; la escena donde la policía estatal detiene en un retén a un hombre y una mujer que viajaban a exceso de velocidad en un automóvil deportivo, ebrios y además escandalizando, y luego de pedir que bajaran para revisar el coche les encuentran fajos de billetes que en total superaron el millón y medio de pesos.

Pero el asunto se complica cuando la pareja no puede explicar a la policía cómo obtuvo ese dinero, luego, entre la confusión y los efectos del alcohol, el hombre, al que ya no le queda más que responder, pide que mejor lo dejen llamar al presidente municipal, que es su amigo.

Ahora imagine usted al alcalde teniendo como amigos a hombres que manejan fuertes cantidades de dinero en efectivo pero que no se sabe de dónde vienen… no, realmente no es una película, así fue la realidad que se vivió hace unos días en el municipio de La Magdalena Tlaltelulco.

Si el presidente municipal ya estaba señalado por sus vecinos de estar coludido con la delincuencia, y al que le han encontrado predios de familiares del director de la policía con automóviles robados, ahora con lo que sucedió hace unos días solo reafirmó que las sospechas de varias personas de la demarcación podrían ser reales.

Tlaltelulco podría estar en manos de personas que se dedican a actividades ilícitas con el consentimiento de la ley, pero también podría ser que, para que eso sea posible, las autoridades, y la ley, reciban beneficios a cambio de no decir nada.

“Hagan lo que tengan que hacer, pero no graben”, fue una frase que en las últimas semanas se ha recordado, en primera por la forma en que se dijo y luego por la forma para la que se dijo; linchar a los delincuentes en caso de que los atrapen. Ahora, en el contexto actual, esta frase podría tener otro significado, y eso las autoridades lo tendrán que descubrir.

Mientras tanto, ya está dicho y los pobladores de aquella demarcación lo saben y el verdadero problema, el verdadero sentir de la gente contra su presidente municipal, podría estar a punto de estallar.