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TRES DE CADA 10 NIÑOS CON DESNUTRICIÓN: BIENESTAR

La problemática impacta directamente en San Pablo del Monte, Atltzayanca y Emiliano Zapata

El contraste entre las recomendaciones nutricionales y los hábitos observados es alarmante, pues mientras que un platillo balanceado debe integrar verduras, cereales y leguminosas, la desinformación y la practicidad económica suelen inclinar la balanza hacia los productos «chatarra»

Por: Isabel Polvo

Tres de cada 10 niños tienen problemas de desnutrición, sobre todo en zonas de mayor grado de vulnerabilidad, situación que repercute tanto en su desempeño escolar como a su salud, esta problemática impacta directamente en los municipios de San Pablo del Monte, Atltzayanca y Emiliano Zapata, detectó la Secretaría de Bienestar, informó la titular María Estela Álvarez Corona.

La funcionaria estatal expuso que la cifra no refleja el problema real en el estado, ya que este censo se realizó en 17 municipios ubicados en zonas de alta vulnerabilidad, para detectar esta problemática, se implementó una acción entre la Secretaría de Bienestar y el Banco de Alimentos, acción que atiende a niñas y niños del estado, lo que deja de manifiesto la gravedad de la desnutrición infantil como un factor determinante no solo de salud, sino de justicia social y desarrollo económico para Tlaxcala en este 2026.

“Los efectos colaterales de una desnutrición en un niño en los primeros años de vida marcan el futuro que va a tener este niño”. Álvarez Corona expuso que de este programa se desprende el convenio firmado con Banco de Alimentos, permitiendo llegar a la población infantil, y es que, después de una evaluación se detectó la situación de desnutrición de niños, y niñas.

En conferencia de prensa Álvarez Corona evidenció a través de una imagen de tomografía muestra la diferencia en la primera infancia genera daños físicos visibles en el desarrollo cerebral, lo que compromete el futuro de la niñez tlaxcalteca; mientras que un niño con hábitos adecuados presenta una densidad neuronal y un volumen cerebral óptimos para su edad.

“Este programa que se desprende del convenio que tenemos firmado con Banco de Alimentos permitió llegar a niños y a niñas que después de hacerles una evaluación se detectó que se encontraban en una situación de desnutrición y entonces intervenimos con ellos y también con los padres de familia. En cuanto a riesgos. Lo primero es que va a haber un riesgo educativo, es decir, el coeficiente intelectual de este niño no va a ser igual al de un niño que recibió los alimentos adecuados”.

Los riesgos de la desnutrición traen consecuencias en el Coeficiente Intelectual de un niño, es decir, representa una barrera para el aprendizaje, al ser significativamente menor en comparación con sus pares bien alimentados. Esto afecta la memoria, la capacidad de abstracción y la velocidad de procesamiento de información, lo que genera un rezago escolar que difícilmente se recupera en la edad adulta.

“El rendimiento escolar tampoco va a ser el mismo y quiénes lo detectan de manera inmediata en la escuela sin que entren tal vez un profesional de la nutrición, los maestros detectan inmediatamente el niño que por una u otra situación no llegó a la escuela con el alimento, de un licuado o un desayuno antes de ir a la escuela”.

El contraste entre las recomendaciones nutricionales y los hábitos observados es alarmante, pues mientras que un platillo balanceado debe integrar verduras, cereales y leguminosas, la desinformación y la practicidad económica suelen inclinar la balanza hacia los productos «chatarra».

Álvarez Corona, observó la necesidad de implementar acciones desde la Secretaría de Bienestar, el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (Sedif), pero a estas acciones se deben sumar los ayuntamientos y la Secretaría de Impulso Agropecuario (SIA) para implementar políticas públicas que atiendan esta problemática.

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