Deja Semana Santa robos en iglesias de Tlaxcala
Al menos 2 templos fueron víctimas de la delincuencia en los días de reflexión; los botines ascienden a más de medio millón de pesos. La iglesia se refiere a un pasaje bíblico: la profanación del sepulcro de Jesús.

Por: Miguel Ángel Lara
La Semana Santa dejó, por lo menos, cuantiosos robos en dos iglesias de Tlaxcala, siendo la de San Lucas Cuauhtelulpan, en la capital, la más afectada por el móvil en que se ejecutó y la importancia religiosa del botín.
Lo que para muchos significó días de reflexión y reconciliación, para otros fue momento de aprovechar que los templos estuvieron abiertos la mayor parte del día y asaltarlos, llevándose desde las limosnas de las alcancías hasta piezas de gran valor, como el Santísimo Sacramento.
Faltaba un día para el Domingo de Ramos cuando la parroquia de San Luis Rey, en Apizaquito, fue víctima de la delincuencia; ladrones entraron durante la madrugada y se llevaron el equipo de sonido utilizado para las miss, valuado en más de 70 mil pesos, además del dinero que había en todas las alcancías del templo.
El monto del dinero robado es incuantificable, ya que la cantidad varía cada semana, pero se habló de hasta varios miles de pesos. Trascendió que el total de lo extraído podría superar los 100 mil pesos.
El caso que más ha consternado a la iglesia católica durante estos días fue el de la madrugada del Sábado Santo, cuando un grupo de sujetos armados irrumpió en la iglesia de San Lucas, en Cuauhtelulpan, amagaron a los presentes, algunos fueron golpeados, y se llevaron el Santísimo Sacramento, una pieza religiosa de gran valor.
Además, las personas que estaban en el lugar fueron despojados de teléfonos celulares y dinero en efectivo, monto que no fue cuantificado al momento.
De acuerdo con algunos testimonios, el asalto ocurrió durante la ceremonia de velación de Jesús, luego del Viernes Santo, y cuando las personas se reúnen para orar previo a la ceremonia de Resurrección. El golpe religioso fue tal que la Diócesis emitió un comunicado exhortando a los ladrones a devolver lo que hurtaron.
“Como Iglesia diocesana hacemos un llamado a orar intensamente por las personas que robaron la Sagrada Eucaristía, para que, tomando conciencia de la gravedad de sus actos, pronto lo devuelvan”, dice el documento.
Los representantes de la iglesia externaron que entre los delitos que se cometen contra la fe católica, el robo de la Eucaristía constituye uno de los más graves, reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, pues «quien arroja por tierra las especies consagradas, o las lleva o retiene con una finalidad sacrílega, incurre en excomunión, reservada a la Sede Apostólica»
Los católicos compararon el acontecimiento en Cuauhtelulpan con un pasaje bíblico, posterior a la muerte de Jesús, y en donde se refiere a la profanación del sepulcro de Jesús: “es indudable que estos acontecimientos, perpetrados en Sábado Santo, nos llevan a vivir como Iglesia en Tlaxcala en estrecha cercanía con María Magdalena, quien se dirige al sepulcro a honrar el cuerpo de Jesús, y, al encontrarlo vacío, va de prisa a comunicarlo al apóstol Pedro, diciéndole: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
