Municipios

Posadas Calabaceras inician en Tetla

Estas actividades se han mantenido por varios años, pero están en riesgo de perderse

Yaneth Ortega Jiménez

Las posadas calabaceras, aún se mantienen más vivas que nunca en Tetla de la Solidaridad, estas recorren las cinco secciones, durante casi un mes, llevando a los hogares, las imágenes de la Virgen María y San José, con la cuales se simboliza el caminar de los padres del niño Jesús antes de su nacimiento.

Con cantos y rosarios, aun estas posadas son alojadas por algunos habitantes que ofrecen, ponche, café y dulces a quienes acompañan a las imágenes de un punto a otro.

Aunque la tradición, se ha ido perdiendo, ya que cada vez hay menos personas interesadas en alojar la posada, aunque algunos ciudadanos, han buscado mantener viva esta tradición que da identidad al municipio, pues hasta hoy es el único que inicia con estas actividades, el 16 de noviembre.

Exponer que, la mayoría de los que recorre con las imágenes el municipio son los mayordomos de las comunidades, “pero es lamentable, que una actividad que nos hace diferentes, sean pocos jóvenes, los que se interesen por seguir preservando y que los hogares sean cada vez menos los que la alojan.

Algunos alojan en sus viviendas, las imágenes por peticiones especiales, por solicitar milagros, pero cada vez, es menor el número que solicita la posada en su hogar.

Recordaron que las posadas, que van casa por casa regresan a la iglesia el 24 de diciembre, esto tras la acostada del niño Jesús, “las pasadas de la iglesia inician el 16 de diciembre y estas aun mantienen una importante afluencia de los ciudadanos”, aseveró.

Mencionar que, la tradición de las posadas se remonta a la época del Virreinato de la Nueva España. Durante este periodo, los misioneros españoles utilizaron representaciones teatrales similares a los “autos sacramentales” de Europa para transmitir la historia del nacimiento de Jesús. Se atribuye a fray Diego de Soria, un fraile agustino, la organización de las primeras posadas, llamadas inicialmente “jornadas”, en el convento de San Agustín Acolman hacia finales del siglo XVI.

Las posadas simbolizan el peregrinaje de José y María en busca de un lugar donde alojarse antes del nacimiento de Jesús. Durante los nueve días que abarcan estas celebraciones, se conmemoran los nueve meses de embarazo de la Virgen María, llenos de espera y fe.