OpiniónPORTADA

¿Malas mañas o forma de vida?

  • Policías que no han aprobado sus exámenes de control y confianza son señalados por dedicarse a extorsionar y golpear a los detenidos; si se certifican, ¿dejarán de actuar así?

Los policías extorsionadores y golpeadores son, en su mayoría, los que no están capacitados ni tienen la vocación de servir a la ciudadanía.

Al menos eso es lo que la gente percibe en los elementos de seguridad de los municipios, y en gran medida no se equivoca, pues en Tlaxcala, solo 3 de cada 10 policías municipales tienen la formación que necesitan para estar ahí, al servicio del pueblo.

“Aunque sea de policía”, era una frase que hace algunos años se volvió común escuchar cuando alguien no encontraba empleo, trabajar “aunque sea de policía” le aseguraba a esa persona tener ingresos económicos sin tener que hacer mucho… Ahora es diferente pero igual, porque ser policía ya es símbolo de poder y estatus en el pueblo, aunque tampoco se siga haciendo nada, mucho menos estudiar para profesionalizarse.

En cambio, eso sí, los policías que no se preparan para serlo llegan a las corporaciones con la idea de que van a mandar y todo mundo los va a respetar, y salen a las calles creyendo que de verdad representan a la ley, y que nadie está por encima de ellos.

Y entonces se paran en una esquina y le llaman la atención a todo mundo, y sienten que los tienen que respetar, y extorsionan y golpean al detenido y no pasa nada.

O al menos, su servidor, así es como ve a muchos policías porque, igual que muchos tlaxcaltecas, también percibe lo que sucede y no es ajeno a la realidad.

Recientemente ABC Tlaxcala recibió una denuncia en contra de oficiales del municipio de Teolocholco, cuando esta se publicó en las redes sociales comenzaron a llegar comentarios haciendo saber que en otras demarcaciones sucedía algo similar.

En otros casos han sido los propios ciudadanos quienes utilizan las redes sociales y ahí exhiben al extorsionador, al que es amigo o compadre del director de seguridad o el alcalde, al que nadie le dice nada, aunque sea corrupto y todo lo demás.

Pero lo que más llama la atención es que, en Tlaxcala, sigue sucediendo lo mismo que sucedía hace 10 o 20 años, o un siglo; “una sor Juana”, “una manita”, “un Hidalgo” en los casos más graves, siguen siendo los que hacen valer la ley.

Existe ya la promesa de que esto se acabará, está por vencerse el plazo de la prórroga que 57 de los 60 presidentes municipales solicitaron para capacitar a sus policías, si no lo consiguen, el 67 por ciento (%) de los policías municipales en Tlaxcala tendrá que irse, pero también existe otra interrogante:

Si aprueban sus exámenes de control y confianza, si se certifican, si cumplen con todos los requisitos… ¿Dejarán de actuar fuera de la ley?…